01 Mar Educación sexual: Una asignatura pendiente
Varias noticias de actualidad ponen el foco de nuevo en la educación sexual de las niñas, niños y adolescentes. Por un lado, una creciente preocupación de las familias ante el acceso indiscriminados de sus hijos al porno en internet a través de sus teléfonos móviles. Esto ha llevado al Gobierno a comprometerse a frenar este acceso. Una ley está en camino para restringir los contenidos que los menores pueden tener a su disposición.
Por otro lado, en adolescentes y adultos jóvenes, principalmente varones, se detecta cierta animadversión hacia el feminismo y la igualdad entre el hombre y la mujer. Según una reciente encuesta del CIS, la mitad de los chicos entre 16 y 24 años creen que los discriminados ahora son ellos. ¿Cómo puede afectar esto en sus relaciones?
Todo nos lleva al mismo tema, a una falta de conocimiento por parte de los más jóvenes. Falta de educación sexual, de feminismo, de nuevas masculinidades, de responsabilidad afectiva o de las realidades LGTBIQ+. La educación sexual en las aulas es esencial. Solo así se pueden corregir estos comportamientos y frenar la violencia de género en un país en el que, en 2023, 55 hombres mataron a sus parejas o exparejas. Pero esa educación, por ahora, es voluntaria. Recae en la decisión única de los centros educativos y en su apuesta por llevar estos temas a las aulas.
Los beneficios de la educación sexual desde pequeños están estudiados. Hay una reducción de riesgos, iniciación sexual controlada, mayor concienciación del uso de anticonceptivos y mejores actitudes relacionadas con la sexualidad, entre otros. Es importante acercar expertas y expertos a los colegios y que estos sean espacios de debate, aprendizaje y confianza. Con alumnas y alumnos, pero también con el profesorado.