¿Que tipo de escuela necesitamos?

Los resultados del informe PISA dejan nuevos datos para la reflexión en la escuela: el alumnado español obtiene resultados por debajo de la media de la OCDE. Los peores datos se registran en matemáticas, lectura y ciencias, con descensos especialmente significativos en las dos primeras respecto a 2022.

Tras hacerse públicos, los alumnos respondieron a lo que se dice de ellos en los medios y piden ser escuchados. Llevan al debate público su reducción a una simple cifra, que no refleja su motivación, su contexto personal y la necesidad de replantear el sistema educativo.

Esta situación vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que va mucho más allá de un examen: ¿Qué escuela necesitamos?

Esta es precisamente la cuestión de la que parte Repensar la Escuela: Vulnerabilidad, Inclusión y Horizontes de Cambio. El libro, publicado junto con la Fundación Trébol, reúne diferentes miradas sobre el presente y el futuro del sistema educativo, en un contexto en el que la vulnerabilidad de la infancia y la juventud sigue creciendo.

La obra propone alejarse de una visión de la educación centrada exclusivamente en el rendimiento académico. De pensar que aprender consiste solo en adquirir conocimientos o que el éxito educativo puede explicarse únicamente a través de las capacidades individuales del alumnado. Para analizar esta cuestión, la obra incorpora también los resultados de una investigación realizada con más de 800 jóvenes en situación de vulnerabilidad. Este estudio permite observar qué factores están realmente detrás de sus trayectorias educativas.

La escuela educa, pero no basta con esto

Entre las conclusiones de esta investigación destaca la importancia de la integración y del sentimiento de pertenencia a la escuela, así como de las relaciones con el profesorado y con los iguales. Elementos que pueden resultar secundarios cuando hablamos de éxito escolar, pero que tienen un papel central en la experiencia educativa y en las posibilidades de permanecer y avanzar en el sistema.

Detrás de cada trayectoria escolar existen diferentes contextos que deben tenerse en cuenta. Condiciones familiares, económicas, sociales y emocionales que pueden facilitar o dificultar las oportunidades para aprender. La pobreza, la precariedad residencial, el acceso desigual a los recursos culturales o la falta de redes de apoyo tienen consecuencias sobre las oportunidades educativas. Ante estas realidades, la escuela no puede asumir sola toda la responsabilidad. Esto es algo necesariamente colectivo. Se apuesta por una mirada socioeducativa y comunitaria y por una escuela conectada con su territorio. Una escuela capaz de trabajar junto a las familias, los servicios sociales, las entidades del tercer sector y otros agentes que forman parte de la vida de las personas jóvenes.

La escuela educa, pero no basta con tener ese espacio. También educan la familia, la comunidad, la cultura y las relaciones que construimos a nuestro alrededor. Repensar la Escuela propone cambiar la mirada para comprender que los desafíos son complejos y que, por lo tanto, también deben serlo las respuestas. Los resultados de los informes pueden ayudarnos a detectar que algo no está funcionando como debería, pero deberíamos dar un paso más allá. Nos obligan a preguntarnos qué educación queremos, para quién y, en definitiva, qué sociedad queremos construir.

Si quieres, también puedo hacer una versión más pulida y periodística, manteniendo el contenido pero mejorando la redacción para que suene a texto originalmente escrito en castellano.