12 Ene Juventud en riesgo de exclusión y la reforma laboral
Los chicos y chicas en riesgo de exclusión social enfrentan muchas más dificultades que el resto de la juventud. Estas barreras afectan directamente su desarrollo académico y personal, siendo uno de los obstáculos más graves la finalización de sus estudios. Según una investigación presentada por la red de entidades Jóvenes e Inclusión en 2021, solo uno de cada 10 jóvenes en riesgo de exclusión está cursando el nivel educativo correspondiente a su edad. Este dato revela una realidad alarmante sobre las desventajas que enfrentan estos jóvenes.
Las dificultades académicas que experimentan no son meras cuestiones educativas. Se derivan de problemas personales y contextuales que no están siendo atendidos de manera adecuada. Estas carencias, afectan directamente su capacidad para acceder a un empleo estable. En el mismo estudio de Jóvenes e Inclusión, se señala que los contratos laborales de este colectivo tienen una duración media de solo 85 días. Esto refleja la alta inestabilidad laboral que enfrentan.
Frente a esta difícil realidad, celebramos la reciente decisión de reforma laboral del Consejo de Ministros. Esta consta de bonificar con 275 euros mensuales la contratación fija de menores de 30 años sin formación. Este es un paso positivo, pero no es suficiente. Seguiremos reclamando que la educación cumpla su rol de ascensor social y permita a la juventud en riesgo de exclusión cambiar su destino. Es fundamental darles las herramientas necesarias para salir de esta situación.
Debemos evitar que esta cadena de exclusión social continúe por generaciones. Según estudios, se necesitan, de media, cuatro generaciones para romper este ciclo. Es una tarea urgente y colectiva que debe implicar a todos los sectores de la sociedad.