
Todas las personas necesitamos a alguien que nos escuche, que nos guíe en momentos decisivos y que nos brinde apoyo cuando las cosas se complican. En la mayoría de los casos, esa figura de referencia se encuentra dentro de la familia: madres, padres, hermanos, hermanas, primas, primos o abuelas y abuelos. Son quienes nos ayudan a tomar decisiones y a avanzar con mayor seguridad en la vida. Pero, ¿Qué pasa cuando esa red no existe? Para muchos jóvenes que han crecido en el sistema de protección, cumplir los 18 años significa enfrentarse a la vida adulta en soledad.
El Programa Referentes nace para ofrecer ese apoyo esencial a jóvenes en situación de vulnerabilidad que no han tenido cerca a esas figuras clave. A través de este programa, personas voluntarias se convierten en referentes, ofreciéndoles acompañamiento emocional, orientación y una red de apoyo estable que facilita su transición hacia la independencia.
El Programa Referentes crea vínculos estables y significativos entre jóvenes extutelados y personas voluntarias. Estas personas se comprometen a acompañarles en una nueva etapa de su vida. Cada relación se fortalece con encuentros periódicos, actividades compartidas y una comunicación basada en el respeto y la confianza. El objetivo no es sustituir una figura familiar. Se trata de ser un punto de apoyo estable. Alguien con quien contar para afrontar retos, tomar decisiones o simplemente compartir momentos de ocio y aprendizaje. Referentes no es una mentoría tradicional. No ofrece un servicio, sino una relación de confianza. Una conexión que permite que cada joven sepa que no está solo o sola. Esta relación se desarrolla de forma natural. Nace del respeto mutuo y de la libertad de ambas partes para construir un vínculo real y duradero.
Experiencias anteriores en el programa reflejan en la mejora de la autonomía, la autoestima y la seguridad de los jóvenes participantes. Tener a una persona de confianza a la que acudir en momentos clave mejora mucho su situacion. Facilita su integración social y laboral, reduce el riesgo de exclusión y aumenta sus oportunidades de futuro. Para las personas voluntarias, esta experiencia también es transformadora. El vínculo que se genera permite aprender, crecer y comprender mejor la realidad de la juventud extutelada, creando lazos que muchas veces duran toda la vida.
Ser referente no solo transforma la vida de quien recibe ese apoyo, sino que también cambia la perspectiva de la persona voluntaria. Las experiencias compartidas, los aprendizajes mutuos y la conexión que se establece hacen que esta sea una experiencia enriquecedora y beneficiosa para ambas partes.
La independencia no significa caminar solo. En Igaxes, seguimos trabajando para que ningún joven tenga que hacerlo en soledad. Tu compañía puede ser el apoyo que alguien está esperando.
Si quieres formar parte de este cambio, anímate a ser referente.

Contigo podemos darles la protección y la educación que necesitan. Juntos haremos posible que sean de mayores lo que sueñan ser.