Prevención del abandono escolar: El acompañamiento como base 

En Galicia, un 10,42% de chicas y chicos dejan plantados los estudios. Una cifra que evidencia la necesidad de reforzar los programas de prevención de abandono escolar y de apoyo educativo a la juventud en riesgo.

El refuerzo de los programas de prevención escolar

 

Tener una base educativa sólida es uno de los principales factores que determinan las oportunidades laborales y vitales de una persona. Terminar la educación obligatoria, continuar formándose y adquirir competencias profesionales no solo abre puertas al empleo, sino que también contribuye a la igualdad de oportunidades. Es lo que permite tomar decisiones con mayor autonomía y estabilidad a lo largo de la vida.

En el caso de los y las jóvenes que acompaña Mentor, esta realidad esta claramente definida. Muchas chicas y chicos llegan con un objetivo concreto. La meta es acabar sus estudios, acceder a una formación profesional o compatibilizar aprendizaje y trabajo. Todo ello para empezar a construir un proyecto de vida propio. La educación funciona como una herramienta práctica y directa para la inserción laboral. Sin embargo, también lo hace como un espacio donde aprender a planificar, asumir responsabilidades y tomar conciencia de las propias capacidades.

España es el segundo país de la Unión Europea con mayor tasa de abandono escolar temprano. En Galicia, un 10,42% de las jóvenes y los jóvenes dejan plantados sus estudios. Una cifra que evidencia la necesidad de reforzar los programas de prevención del abandono escolar y de apoyo educativo a jóvenes vulnerables. Durante años, las políticas de prevención pusieron el foco, principalmente, en apoyo material. Estas se basan en Becas para libros, comedor escolar, transporte o adaptaciones curriculares. Todas ellas son medidas necesarias, pero no siempre suficientes.

Acompañamento e apoio emocional

Una carrera de obstáculos

Hai chicas y chicos que, incluso contando con estos recursos, siguen sin encontrar un lugar en el sistema educativo. Lo que necesitan no es solo material, si no acompañamiento y apoyo emocional y psicológico. Existen factores menos visibles, que pesan tanto o más que las dificultades económicas y que condicionan su continuidad formativa. Hablamos de problemas de salud mental en la adolescencia, ansiedad, baja autoestima, sensación de fracaso continuado o falta de referentes adultos que acompañen el proceso educativo. Incluso la ausencia de un lugar apropiado donde poder estudiar. De esta manera, estudiar termina viviéndose como una carrera de obstáculos.

Solo el 1% de la juventud en riesgo accede a la universidad. Además, quienes lo hacen, en muchas ocasiones compaginan los estudios con el trabajo. En su caso, afrontan de forma abrupta una vida adulta nada más cumplir los 18. Es en este punto donde el acompañamiento educativo y emocional cobra un valor determinante. Mentor no se limita a apoyar el rendimiento académico. Ofrece orientación, seguimiento y apoyo continuado para que el futuro de esta juventud no se vea interrumpido.

La importancia de intervenir desde la infancia

Aunque los casos de abandono escolar suelen darse en la adolescencia, es en la infancia donde comienzan las señales. Hay niñas y niños que crecen en contextos donde el apoyo educativo y académico no está garantizado. Familias sin recursos, sin tiempo o sin herramientas para acompañar los procesos escolares. En estos casos, las dificultades no tienen que ver con la capacidad, sino con el contexto y con las desigualdades sociales. Invertir en terapia, en apoyo psicológico y en acompañamiento continuado no debería ser una medida excepcional.

Estos conceptos deberían ser parte estructural de la respuesta a la prevención del abandono escolar. Nosotros, siendo conscientes de esto, damos forma a esta respuesta con Escuela de Vida. Este proyecto nace precisamente para responder a esta realidad. El planteamiento no es solo el de un espacio de refuerzo escolar, sino el de un acompañamiento integral en su entorno. Familia, centro educativo y profesorado. En él se trabajan aspectos como la confianza, la motivación, la gestión emocional y la relación con el aprendizaje.

La prevención del abandono escolar en la juventud comienza mucho antes de que alguien decida abandonar los estudios. Requiere una intervención continua, adaptada a cada etapa vital, que no solo se centre en el currículo. Es impostergable, que también incorpore la salud mental en la infancia. El acompañamiento socioeducativo y el vínculo como elementos centrales garantizan que se creen las condiciones necesarias para que nadie quede fuera. La formación es básica y esencial para construir independencia en el futuro.

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