Para leer detrás de las palabras

Migración y discursos de odio: Leer detrás de las palabras

Para no asumir el discurso del odio en relación con las personas migrantes, debemos pararnos a analizar la realidad que existe detrás de las palabras.

MENA

Este acrónimo hace referencia a los Menores Extranjeros No Acompañados. El uso del acrónimo de forma genérica deshumaniza a las personas que están detrás de el. Jóvenes que se han visto forzados/as a huir por una situación de empobrecimiento, exclusión y falta de oportunidades. O bien buscando protección internacional a raíz de una situación de violencia en su país de origen.

EX-MENA 

Este término hace referencia a los y las jóvenes que, después de llegar al país solos, alcanzan la mayoría de edad. Dejan de estar bajo el sistema de protección de menores quedando, muchas veces, en una situación de gran vulnerabilidad. Muchos y muchas de ellas, aunque cuenten con un permiso de residencia, no tienen permiso de trabajo. Esto les deja en una situación de gran desprotección. Es importante no invisibilizarlos tras un acrónimo.

Llegada masiva de inmigrantes u oleada de inmigrantes

El uso de palabras como masiva u oleada provoca alarmismo y desinformación. Además, la cantidad de personas que huyen de sus países y llegan a Europa es mucho menor en relación con las que acogen los países del sur. De hecho, los estados que más personas refugiadas acogen son Turquía, Colombia, Pakistán, Uganda y Alemania.

Defender la frontera y garantizar la integridad territorial

Este tipo de afirmaciones llevan implícita la criminalización de las personas que migran. Estos discursos contribuyen a la construcción de un imaginario social a través del que se ve a las personas migrantes como enemigas. Migrar es un derecho humano. Las personas que migran se encuentran, muchas veces, en situaciones en las que sus derechos fundamentales son vulnerados.

Devolución de inmigrantes 

 A pesar de que la Ley de Extranjería avala las devoluciones en caliente de personas migrantes detectadas en línea fronteriza, sería preciso, a través de este proceso, su previa identificación. Además, las expulsiones colectivas no están permitidas por ley y vulneran el derecho de las personas migrantes a un proceso individualizado de asilo y a un recurso efectivo. Por otro lado, los niños, niñas y adolescentes no pueden ser devueltas a su país de origen en ningún caso. El Comité de Derechos del Niño ya había reprobado a España por la devolución de un niño que saltó la valla de Melilla en 2014.

 

Imagen de Agostinho Iglesias, La Voz de Galicia