“Te miran distinto”: el estigma que padece la juventud tutelada

Son adolescentes. Tienen aficiones e ilusiones, y también preocupaciones. Están en una etapa de cambios emocionantes que viven a veces con temor y otras veces con alegría. Tienen deseos y sueños de futuro. Como cualquier persona de su edad.

Hay algo, sin embargo, que sí les distingue del resto. Las chicas y chicos tutelados tienen que madurar y aprender a ser independientes mucho antes que los demás. Cuando cumplen la mayoría de edad, tienen que prepararse para vivir por su cuenta. Y muchos de ellos deben hacerlo sin poder contar con una casa familiar a la que volver si las cosas no salen como esperan.

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Como dice Jose, “cuando tienes 18 años eres un niño o una niña y, de golpe, tienes que hacerte un hombre o una mujer”. Y además tienen otra dificultad que puede ser muy cruel y difícil de superar: los prejuicios sociales.

“Muchas personas piensan que vives en un centro de menores porque eres conflictiva”, dice Jenni, “cuando la razón normal es que has tenido un problema familiar”. Hoy ella ya vive emancipada, pero confiesa que antes trataba de ocultar que vivía en un centro para evitar los prejuicios. “En una entrevista de trabajo llegaron a preguntarme “¿por qué estás en un centro de menores, si no tienes cara de mala?”.

La juventud tutelada parte de una desventaja muy importante. Muchos de ellos y ellas han carecido de apoyo familiar o tuvieron que padecer conflictos muy severos en su infancia. Esa es una carga -a veces muy pesada- que tratan de dejar atrás mientras crecen.

Por eso es doblemente injusto que otras personas “te miren distinto”, en palabras de Quique. “Cuando escuchan que estás en un centro, lo primero que suelen decir es que por algo estás ahí”.

Los estereotipos sociales son siempre producto del desconocimiento. Proyectamos ideas preconcebidas hacia las personas que consideramos “diferentes”. Cuando nos cruzamos por la calle con un grupo de chicas y chicos sin saber que viven tutelados, pensamos que son adolescentes como los demás. Entonces, ¿por qué nos formamos otra idea cuando nos dicen que viven en un centro de protección?

No te dejes llevar por los prejuicios. Si quieres ayudarles, ante todo, #NoLesJuzgues.

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